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Cuaderno Bitácora de una Diseñadora. Parte I.

Haciendo zapping la pasada noche , fui a parar a la sexta. Estaban haciendo un programa de esos de investigación y al ver que era sobre el textil me quede a verlo.

Hablaban de la marca Shana y como en 4 años tienen 300 tiendas en todo el mundo, con unas oficinas en Paseo de Gracia de Barcelona, que no es nada barata ya que esta considerada una de las zonas mas caras de la ciudad. Esta marca tiene precios muy baratos, a mi no me gusta nada, pero claro, yo no soy ni seré nunca clienta de este tipo de tiendas.

Cuando hace unos años trabajaba en el textil, empezaba la invasión de talleres de gente de otros países que venían fuerte y reventando precios. Yo he visto delante de mis narices como una costurera, le entregaba a la encargada de taller las prendas que nos habían confeccionado y detrás había un asiático diciendo…yo te lo hago por la mitad….así no se puede mantener un taller.

Pasados nueve años, en los  que he estado en otro sector, me encuentro que todo ha cambiado a peor. Cuando decidí ser una emprendedora pensé en hacerlo todo yo. Eso es imposible, si quiero diseñar, hacer patrones, cortar prendas, coser, hacer los escalados, diseñar complementos y hacerlos, o me pica una araña y me convierto en spiderwoman o decido quitarme algo de todo lo que hay que hacer. Y se me olvidaba que tengo que cuidar las redes sociales.

Así que pensé en buscar un taller de confección o costureras. Así, una vez cortadas las prendas y con la primera muestra realizada por mi, me quitaba un gran peso de encima. Primero tiré de agenda antigua. Y tan antigua! La que no esta jubilada ha cerrado el taller, porque es imposible aguantar con los precios que se pagan hoy en día. Entonces me puse a buscar en internet y fue cuando me di cuenta que las costureras son una especie en extinción.

Pasadas semanas y buscando mucho encontré dos sitios. Todo un lujo! Pero claro todo no puede ser bueno. Yo se que mis prendas no son fáciles de confeccionar, pido calidad en los acabados. También tienen puntillas y lazos parar adornar el palacio de Versailles. Pero tampoco hay que abusar en los precios.

En resumen, aparte de no facilitar ni ayudar a los emprendedores en nada, te encuentras que los talleres están extinguidos. Los que encuentro o no aceptan menos de 100 prendas o tienen precios abusivos. Pero que mas dará hacer 4 prendas que 40! Si tienes que cambiar igualmente los hilos. Faena es faena. Lo importante, en mi opinión, es no tener las maquinas paradas. Pero eso ya no esta en mis manos.

Lo que tengo claro es que con mi ilusión y ganas no puede nadie.